sábado, 29 de noviembre de 2008

HORIZONTES INFINITOS

En mi familia conservamos pocas tradiciones o reuniones importantes; tratando de reencontrar alguna significante, le pedí a mi padre llevarme a escalar, aceptó sin insistencia, sé que es una actividad que ambos disfrutamos, desde la última vez, la relación no marcha bien, mi mente no podía perdonarle algunos de los momentos más amargos por los que atravesamos, por su desconcertante irresponsabilidad; sin embargo, mi corazón me recordó cálidamente cuando yo era el primero en recorrer la cumbre, “como conejito”, decía, convenciéndome cada vez de atrapar alguno.

Esta ocasión el conejito, llegó exhausto, mantengo cierta condición física; pero el paso del tiempo es ineludible, por lo que siempre le reconoceré su fortaleza física, porque sí, ambos llegamos a la cima, tal como la recuerdo, con las cruces de algunos seres amados junto al Cristo de brazos abiertos, pronuncié una oración en agradecimiento y para pedir humildemente otra oportunidad para recapacitar, para él, para mí...

Observar la naturaleza tan cerca, me dificulta concebir que pueda terminarse; tampoco podría morir tranquilo si no hubiese respirado ese aire tan puro nuevamente. Aunque comprobé mi teoría de que las personas adultas cambiamos muy poco o ya no cambiamos, reza el dicho que “la sangre llama”, no puedo prejuzgar las intenciones de mi padre, por acercarse, me conmueven en ocasiones y me arrepiento de haberle dicho hace años que ahora ya no necesitaba de su cariño, que lo guardara o que lo tirara a la basura, porque a pesar de ello, sigue estando ahí, tratando como puede, de enmendarse, enseñándome, a conducir, a anudar la corbata, lustrar el calzado, en fin, tantos detalles que no podría enumerarlos; ahora estoy aprendiendo a moderar el temperamento, espero lidiar maduramente con su alcoholismo, que se vuelve crónico, ojalá los buenos recuerdos nublen mi mente y mi corazón responda en esos momentos difíciles.

No soy bueno en, ni para las fotos; pero, comparto éstas que me parecieron bonitas ;).

4 comentarios:

Léo dijo...

A mi también me cuesta mucho acercarme a mi padre y realizar cosas juntos. Como que lo aleje drasticamente en la adolescencia y hasta hace unos meses la relación era fría y elemental. Después tuvimos una plática sobre esto y mejoró bastante la relación. Espero que puedas hacer lo mismo aunque en mi caso él no padece de una adicción... bueno al café. Saludirijillos.

almdata dijo...

Léo, como siempre agradezco tu consideración y buenos deseos; me ha costado comprender que las personas no siempre corresponderán las expectativas y al ser mi padre el que las ha ignorado, me lastima en verdad, además, como comentas. la codependencia a la que te somete un familiar adicto es díficil de superar; pero no imposible, por eso cada día me propongo adquirir fortaleza y perdonarlo. Cuídate mucho, un gran abrazo! Me despido, porque si no se me pone el ojo de Remi, je.

alvaro Locx dijo...

Hola

No sabes como me recordo tu post a mi, creo que lo malo del machismo que termina aislando a los padres de los hijos en ese sentido las madres cumplen con papel importante en ese alejamiento.

Mi padre también es alcoholico y se que es muy complicado la interacción así.

Creo que lo si puedes hacer es saldar contigo esa cuenta de tu niño interior.

almdata dijo...

Lo del niño interior me pareció muy tierno, estimado Álvaro; creo que sí debo reencontrarme más a menudo con él, gracias por compartirme tu empatía. Un gran abrazo!