miércoles, 6 de febrero de 2008

MIENTRAS TE ALEJAS...

Ahora que enfermé dos veces y cuando los síntomas estaban en apogeo, me acompañó una serie de 1974 bastante melosa; "Little house on the praire" o "La familia Ingalls", narra la vida de una familia humilde con firmes valores, que en cada capítulo se enfrentan a situaciones díficiles y alegres, tratando de aportar una lección valiosa.

En particular un capítulo me conmocionó, sentía que mi debilitado sistema inmunológico, me jugaría una mala jugada y terminaría doblegado por el llanto, así fué. No comprendo el por qué; simplemente las enfermedades nos vuelven sensibles, más de la cuenta, supongo. El caso es que el título del presente pertenece a ese capítulo, no pudo parecerme más apropiado: "Te diré adiós, mientras te alejas", conforme se desarrollaba la trama, me percaté del giro tan drástico que tomaría la vida de la hija mayor. Mary es una jóven responsable, cariñosa e íntegra, sufrió de escarlatina en la niñez, repercutiendo en su visión, comenzó a utilizar lentes para leer, ya que su sueño es convertirse en maestra. Deciden visitar al especilista para efectuar pruebas, el doctor revisa con cuidado sus bellos ojos azules y le pregunta si había tenido algún padecimiento grave, Mary responde que hacía unos meses enfermó del estomago y estuvo en cama varias semanas, peor que cuando le había dado escarlatina, el doctor reacciona con sospecha, llama al padre de Mary para comunicarle las malas noticias, Mary iba a perder la vista, pues la bacteria había debilitado los nervios ópticos, obviamente no es una respuesta fácil de asimilar, salieron del consultorio, en busca de otra opinión, aunque el doctor mencionara que se necesitaba de un milagro.

Algunos días ocultaron el diagnóstico; pero Mary comenzaba a tropezar con los objetos de la casa, pensando que eran mareos, sus padres no se atrevían a decírselo, Mary presentía que algo estaba mal, en una charla a solas con su padre, al fin se le revela el terrible secreto, corre desconsolada, como intentando huir de la tristeza, de sus sueños truncados; esa noche se escucha un grito desgarrador: -¡Papá ayúdame, por favor, no puedo ver, ayúdame por favor!- Su padre sólo puede abrazarla fuertemente.

Pienso que es una situación inadmisible, tu fé se quebranta, no existen palabras que logren consolarte, interiormente sabes que todo ocurre por un próposito; pero el entendimiento se nubla, tu familia también sufre, sólo resta acudir al creador, para reclamar, suplicar y esperar a que restablezca nuestra alma. Afortunadamente, Mary recupera su fortaleza rápidamente, concilia con la idea de encontrar el propósito de un castigo inmerecido, más bien de su destino, se convierte en maestra para invidentes y encuentra el amor de alguien que comparte su padecimiento; pero más aun, su alto grado de compromiso y entusiasmo. En la escena final Mary lee un salmo en la Biblia escrita en Bradley, emite un mensaje para que reconozcamos a través de ella, la gracia de nuestro creador y recordemos que está siempre presente, en la gente buena que nos rodea, en las maravillas y favores que nos concede diriamente.

Debo admitir que sigo sin comprender muchas situaciones desde mi percepción injustas, aunque agradezco inmensamente por todo el aprendizaje, recobrar la salud y aunque seguirán las pruebas díficiles, confío en su promesa perfecta y sí, aunque no soy el más devoto creyente, si me extendiera su mano, lo acompañaría sin pensarlo.

2 comentarios:

Knar dijo...

Nunca vi esa serie, me parecia muy aburrida, pero esta bien lo que escribes, y estoy exactamente igual que tu y copio lo que dices en tu post "Debo admitir que sigo sin comprender muchas situaciones desde mi percepción injustas, aunque agradezco inmensamente por todo el aprendizaje, recobrar la salud y aunque seguirán las pruebas díficiles, confío en su promesa perfecta y sí, aunque no soy el más devoto creyente, si me extendiera su mano, lo acompañaría sin pensarlo"

Estoy muy triste, y aun no comprendo ya no se si son castigos o pruebas que nos pone la vida, y ya cada vez se me hace mas dificil aceptar mi destino.

ALMDATA dijo...

Lamento que este post atrajerá la tristeza, no era mi intención, bueno sí, un poquito, jeje. Para ser sincero, intentaba atraer la reflexión, pienso que nos detenemos poco a pensar en ello; pero me siento afortunado también, por conocerte por medio de los blogs y creéme que tanto él como tú, han reivindicado muchos sentimientos que creeía enterrados, por tus amables comentarios, no puedo más que agradecer y desearte lo mejor. Espero que estas breves palabras te reconforten. Un gran abrazo!