sábado, 22 de septiembre de 2007

ENTREVISTAS IMPOSIBLES (ANA FRANK & HELEN KELLER)

Ana Frank

Nació el 12 de junio de 1929 en la histórica ciudad de Frankfurt, Alemania. A la edad de trece años recibe como obsequio un diario al que cariñosamente llama “Kitty”, su propósito era guardar celosamente las confesiones privadas de una niña entrando a la pubertad. El destino vaticinaba que sufriría junto a su familia del genosidio Nazi por ser judíos. Huyendo de la persecución viajan a Holanda para confinarse en el anexo oculto de una casa en Ámsterdam; a pocos días de su liberación por británicos, los Nazis irrumpen en el anexo debido a una denuncia, trasladando a sus inquilinos a distintos campos de concentración, siendo Bergen-Belsen el lugar donde Ana Frank fallecería dada la falta de atención médica y la velocidad con que se propagaban las enfermedades; durante su estancia en el anexo rodeada de problemas y privaciones surgieron los más emotivos escritos, fiel testimonio de su optimismo ante la adversidad: ”Puede perderse todo, la riqueza, el prestigio; pero esa dicha en tu corazón sólo puede, cuanto más ensombrecerse, y volverá a ti siempre, mientras vivas. Mientras levantes los ojos, sin temor, hacia el cielo, estarás seguro de ser puro y volverás a ser feliz, suceda lo que suceda”. Y de su esperanza en la humanidad: ”Asombra que yo no haya abandonado aun todas mis esperanzas, puesto que parecen absurdas e irrealizables. Sin embargo, me aferro a ellas, a pesar de todo, porque sigo creyendo en la bondad innata del hombre”.

Helen Keller

Nació en Tuscumbia, Alabama, el 27 de junio de 1880. Debido a una grave enfermedad a los 19 meses quedó privada de la vista y el oído, en consecuencia se volvió muda. Sus padres que ostentaban posición social alta habían desistido en sus intentos por educarla, resignación natural para una niña de quien tampoco se podrían forjar esperanzas futuras; gracias a una recomendación del Dr. Alexander Graham Bell la maestra Anne Sullivan quien contaba entonces con 20 años y había quedado parcialmente ciega en su juventud, se encargó de la educación de la niña. La señorita Sullivan recién graduada de la escuela Perkins para invidentes, se enfrentaba a una niña de conducta testaruda que sólo emitía gruñidos para comunicarse, los padres de Helen establecían plazos estrictos para notar avances en su hija, ya que consideraban demasiado severos los métodos de la señorita Sullivan, en su último intento solicitó vivir en la casa de campo de los Keller durante una semana, convencida en alejar a la niña de su protección para que no renunciara a lo aprendido como en otras ocasiones, esta vez tuvo éxito, en el lapso de un mes pudo conseguir que su alumna obtuviera el don del habla. Helen Keller ingresó en 1900 a la Universidad de Radcliffe recibiendo la mención honorífica Cum Laude al graduarse. Escribió varias obras, demostrando así los excelentes resultados de los métodos modernos para la educación de personas con deficiencias del oído, la vista y el habla, una de ellas se titula “El diario de Helen Keller (1938)”: “De pronto conocí solamente la oscuridad y el silencio... mi vida carecía de pasado y de futuro... Pero una breve palabra expresada por los dedos de otra persona cayó en mi mano, y mi corazón se regocijó ante la dicha de vivir.”

A quienes dedican gran parte de su vida a las letras para plasmarlas en diversos medios, incluyendo los blogs, mi más sincero reconocimiento, demostrando que las palabras trascienden aun en los discursos más íntimos; con suerte descubriremos lo que Otto Frank, único sobreviviente de su familia y padre Ana, atinó a responder muchos años después al preguntársele sobre su primera reacción al leer el ahora célebre libro de su hija: "Nunca supe que mi pequeña Anne era tan profunda".

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